Desde pequeña quise ser profesora, en el año 2009 tuve la oportunidad de ingresar en esta profesión al aprobar el Examen de Oposición para el Otorgamiento de Plazas Docentes en la entidad de Morelos, fue así como inicié hace poco más de un año. Desde antes de estar en la Normal pensaba que esto no tendría tantas complicaciones como realmente las tiene, desde que realicé mi trabajo docente durante mi preparación profesional así como ahora que ya formo parte del magisterio, he vivido la gran experiencia que significa trabajar con niños además de no estar exenta de todo lo que surge durante las jornadas de trabajo.
Ahora que me desempeño como docente puedo valorar todo el esfuerzo y compromiso que requiere esta gran labor, es verdad que existen complicaciones que tienen que ver con aspectos como el contexto en el que se encuentra inmersa la escuela y que influye de cierta manera en el aprendizaje de los alumnos; el material y los recursos insuficientes que tiene la institución; el bajo nivel de preparación de los padres para poder apoyar al cien por ciento a sus hijos; la falta de acceso a medios tecnológicos, entre otros.
Sin embargo, al proponer estrategias didácticas y dinámicas de trabajo pertinentes, así como el aprovechamiento de los recursos del medio social y natural se obtienen resultados favorables en el tratamiento de los contenidos. Es verdad que pueden existir satisfacciones o por el contrario, motivos de insatisfacción, situaciones que no han sido ajenas para mí, pero lo más importante es la actitud con la que se afronte este gran reto.
Sé que es de suma importancia tener precisos cuáles son los propósitos que se pretenden lograr para tener claro el camino que se seguirá y así desarrollar en los niños los conocimientos, las habilidades, las destrezas y actitudes que necesitan para enfrentarse al mundo real, para que actúen en situaciones de su vida cotidiana, considero que ese es mi verdadero compromiso como docente.